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“Zodiac”, un asesino que permanece sin rostro

Entre 1968 y 1969, un misterioso criminal sembró el terror en el norte de California, Estados Unidos. Un asesino en serie le arrebató la vida a más de 30 personas (según su propia confesión), aunque las autoridades le adjudicaron siete víctimas solamente.

Se hacía llamar “Zodiac” y a estas alturas, nunca se determinó su identidad. Hubo sospechosos y hasta uno estuvo preso por estar relacionado con los hechos. No obstante, todo ha quedado en hipótesis y teorías que no fueron aclaradas y que más bien, dieron paso a leyendas urbanas que hasta se versionaron en el cine.

El asesino tuvo la particularidad de mostrar sangre fría cuando cometía los homicidios, se regodeaba de sus ataques y se volvió más famoso porque enviaba cartas a los periódicos en los que daba detalles de los asesinatos. Quería que todos supieran que le gustaba matar, «más que a los animales», como escribió una vez.

Utilizaba mucho los mensajes codificados que debían ser descifrados por expertos. Al final de cada texto, dejaba un símbolo con el que se le identificó.

Violencia aterradora

El historial criminal de “Zodiac” comenzó en diciembre de 1968. Los adolescentes Betty Lou Jensen y David Arthur Faraday detuvieron el auto en el que se desplazaban en un restaurante de la localidad de Benicia.

El victimario le disparó en la cabeza a David, mientras que la chica recibió cinco impactos de bala en la espalda. Ambos murieron en el acto.

Al “Zodiac” también lo responsabilizaron por el ataque contra Darlene Ferrin y Michael Magueau, en julio de 1969. El hombre les disparó en el estacionamiento de un campo de golf en Vallejo. Utilizó un arma de fuego nueve milímetros. La mujer dejó de respirar en el hospital, pero Michael sobrevivió pese a que fue herido gravemente en la cabeza.

El testimonio de Michael sirvió para crear un posible perfil del asesino, pero sin mucho éxito. “Zodiac” fue quien avisó por teléfono a la policía sobre este suceso y además, tomó responsabilidad por el doble homicidio de Benicia.

En otro hecho, en septiembre de 1969, Bryan Hartnell y Cecilia Shepard disfrutaban de un paseo en el lago Berryessa cuando “Zodiac” se les acercó, los sometió con cuerdas y luego los apuñaló con un cuchillo. A partir de este momento, el criminal comenzó a firmar las escenas de los asesinatos con el símbolo reticular.

Él mismo volvió a llamar a la policía para avisar sobre el suceso. Cecilia murió tras pasar unos días en coma, Bryan pudo vivir y brindó sus declaraciones a la prensa y los investigadores.

La última víctima que se le atribuyó a “Zodiac”, fue el del taxista Paul Stine en octubre de 1969, en San Francisco. Un supuesto cliente subió al auto y sin razón aparente, le disparó en la cabeza al chofer con un arma nueve milímetros. Dos chicos que vieron la situación, testificaron para elaborar un perfil del asesino.

Algunas víctimas de «Zodiac»

Cartas y claves

Después de esos asesinatos, “Zodiac” envió cartas y criptogramas a los periódicos, en los que confesaba lo que había hecho y amenazaba con seguir matando.

Incluso, en una oportunidad, mandó por correo parte de la camisa que tenía puesta el taxista, para confirmar que él le había quitado la vida. También llamaba a las estaciones policiales para generar confusión en los agentes que adelantaban investigaciones para dar con su nombre.

El Departamento de Policía de San Francisco manejó varias pistas y datos que llevó a los funcionarios a manejar como principal sospechoso de ser “Zodiac” a Arthur Leigh Allen, quien no tuvo coartadas para comprobar que no estaba relacionado con la ola de homicidios en California.

Allen tenía antecedentes por delitos sexuales y hasta hallaron armas en su casa. No obstante, las autoridades desestimaron que él fuera “Zodiac” luego de que las muestras de ADN lo descartaran.

Otros nombres que se vincularon con la identidad del victimario fueron Mike Rodelli, Richard Gaikowski, Dennis Rader y Jack Tarrance.

En las múltiples cartas que escribió “Zodiac” colocaba frases, claves y acertijos que pudieran adelantar de quién se trataba. Pero, al final el asesino siguió sin rostro ni nombre seguro.

Un libro, un posible autor

Para añadir más hipótesis y leyendas sobre este criminal incógnito, Gary L. Stewart escribió un libro en el que asegura que su padre biológico era el “Zodiac”.

En “The Most Dangerous Animal of All: Searching for my father and finding the Zodiac killer”, Stewart dice que Earl Van Best Jr. es la identidad del homicida, quien embarazó a su madre cuando ella tenía solo 14 años de edad.

El escritor dijo que Van Best murió en México en 1984.

Según la versión de Stewart, después de indagar sobre sus padres biológicos, descubrió la verdad sobre su papá, quien lo dio en adopción apenas nació. «Quería conocer a mi padre, amarle e incluso perdonarle por lo que me había hecho».

Los argumentos que aduce el autor para señalar a su progenitor como “Zodiac”, son que las huellas dactilares del asesino presentan una cicatriz que es muy parecida a la que tenía Best. Asimismo, asevera que en uno de los tantos criptogramas que escribió “Zodiac”, está el nombre de su padre. El retrato robot que se ha hecho sobre el físico del victimario también se asemeja a Best.

Lo cierto es que la historia de este asesino en serie ha causado tanta polémica, incógnita e historias derivadas, que en el 2007, el director David Fincher realizó la película homónima, protagonizada por Jake Gyllenhaal, Mark Ruffalo y Robert Downey Jr.

El misterio permanece y probablemente, siga así. Tal pareciera que de no ser por los horrendos homicidios registrados, se podría decir que “Zodiac” es solo un personaje inventado por alguien, solo para causar terror en la población.

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