¿Qué pasa después que morimos? La incertidumbre continúa

Se trata quizá de la pregunta más antigua y a la vez más humana que existe: ¿hay vida después de la muerte?

Y desde tiempos inmemorables se ha tratado de buscar una respuesta, bien sea por medio de religiones, creencias, estudios científicos, pero, sobre todo, mucha especulación.



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Según algunas filosofías, no existe la muerte como desaparición del organismo, sino que nos reencarnamos o que una parte de nosotros trasciende.

La ciencia, por su parte, opina distinto. La muerte es concebida como el fin de la vida. El organismo deja de realizar sus funciones básicas, perdiendo su homeóstasis o estado de equilibrio. El corazón deja de latir y bombear sangre, dejamos de respirar y el cerebro ya no funciona. Nos apagamos.

En este sentido, se considera que la auténtica muerte es la cerebral. Otras funciones pueden ser retomadas artificialmente, pero la cerebral, no.

Entonces, nuestro organismo dejó de funcionar y finalmente morimos. ¿Qué supone esto? ¿Pasa algo después?

Se acepta diferente

Depende de lo que se crea, la muerte puede ser entendida de maneras distintas. Por ejemplo, si se piensa que existe algo más allá después de apagarse, pues deja de ser algo definitivo y pasa a ser el final de una etapa.

En caso contrario, sí estaríamos hablando de la extinción del ser. Nada de luces blancas, nada de túneles iluminados, nada de cuidar a nuestros seres queridos, nada de fantasmas ni espíritus.

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Basándonos en la primera creencia, existen diferentes hipótesis de lo que pasa después de morir…

Experiencias cercanas

Fue como apagar el televisor. Un segundo antes todo funcionaba y lo siguiente que supe es que estaba rodeado de médicos y enfermeras con los pies en el aire y conectado a una bolsa de sangre. Me preguntaban: “¿Cómo te sientes? Te perdimos durante un minuto, relató un hombre que falleció por unos segundos.

Gran parte de las hipótesis y de lo poco que se sabe, surgen del estudio y análisis de las experiencias cercanas a la muerte, que son estas situaciones en las que una persona ha estado clínicamente sin vida.

Uno de los estudios más conocidos es el realizado por la Universidad de Southampton al respecto, iniciado en 2008 y cuyos resultados se publicaron en 2014.

En la investigación, reflejaron una gran cantidad de casos de experiencias cercanas a la muerte en pacientes con paro cardíaco que perecieron y luego reanimaron.

Sí, algo muy parecido a la trama de la película «Flatliners» (2017) …

Tras haber conseguido recuperar al paciente, parece reflejarse en gran parte de las experiencias que éste mantuvo un hilo de conciencia durante todo el proceso.

Incluso puede llegar a relatar lo que estaba sucediendo en la sala durante el período en que estaba clínicamente muerto.

Los pacientes también describieron sensaciones de flotar, de verse fuera del cuerpo, sensación de relantizamiento del tiempo y paz. Y en algunos casos, también aparece el famoso túnel de luz blanca.

En esto, hay que tener en cuenta que luego que el corazón se detiene, el cerebro puede permanecer vivo por unos minutos. Nuestra conciencia y percepción no se desactiva bruscamente.

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Sin embargo, hubo otro tipo de experiencias. Algunos pacientes, no tuvieron actividad cerebral y aún así, ofrecieron descripciones de lo que ocurrió bastante precisas.

Otro experimento de este tipo se llevó a cabo en la Technische Universität de Berlín, con personas creyentes y ateas a los que resucitaron del mismo modo, y lo narrado reflejó patrones semejantes a las del primer estudio.

La ciencia y sus hipótesis  

El biocentrismo es otra hipótesis, también científica, basada en la física cuántica.

El médico y filósofo, Robert Lanza considera que la muerte es solo un producto de la conciencia, una ilusión.

La teoría implica que no es el universo el que forma la vida sino lo contrario. La vida genera lo que consideramos la realidad.

Es nuestra conciencia la que da forma a lo que consideramos que es el mundo, entre ellas la misma muerte. También el espacio y el tiempo. Un poco complicado, ¿cierto?

Para apoyar la teoría, Lanza se basa en los experimentos de doble rendija, los cuales manifiestan que una partícula puede comportarse a la vez como partícula y como onda dependiendo de cómo se observe.

El autor también toma en cuenta la teoría de los universos múltiples. De esta manera, nuestra muerte podría suponer el viaje de nuestra conciencia a otra dimensión o universo. La vida se considera algo continuo de lo que no es posible salir.

Otra hipótesis es la de la Reducción Objetiva Orquestada…

Considera que la conciencia no es más que información cuántica programada de forma biológica en microtúbulos dentro de las neuronas. Tras la muerte, dicha información únicamente vuelve al universo.

Por su parte, el estudiante ruso Yuri Bérland, creó una ecuación matemática en la que partiendo de que la vida es como una información y estando vinculada con el tiempo, ofrece como resultado una constante.

Esto podría indicar que matemáticamente es posible considerar la vida como algo constante y que por lo tanto no tiene un final.

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Sí, todo termina

Cada hipótesis de lo que pasa después de la muerte, tiene sus detractores…

Hay una gran parte de la ciencia que sí considera la fallecimiento como el final de la vida.

El respetado físico y cosmólogo Sean Carroll, profesor en el Instituto de Tecnología de California, ha afirmado en constantes entrevistas que es imposible la existencia de cualquier cosa después de morir.

Conocemos por completo las leyes de la física que subyacen a la vida cotidiana, y todo tiene que ocurrir en esos márgenes”, aseguró.

Carroll dice que para que haya algo después de la muerte, la conciencia tendría que estar completamente separada de nuestro cuerpo físico.

Sin embargo, la conciencia, en el nivel más básico, es una serie de átomos y electrones que nos da nuestra mente. Las leyes del universo no permiten que estas partículas actúen después de nuestra defunción física.

Las afirmaciones de que alguna forma de conciencia persiste después de que nuestros cuerpos mueran y se descompongan en átomos constituyentes, se enfrenta un gran obstáculo insuperable: las leyes de la física que subyacen a la vida cotidiana. Todo debe suceder en esos márgenes y no hay manera, en esas leyes, de permitir que la información almacenada en el cerebro persista después de que muera», explicó Carrol en una entrevista.

Como siempre, algunos misterios siempre serán misterios… (nadie ha podido volver de la muerte y darnos su testimonio, right?)

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