La hermana gemela de la Mona Lisa esconde imágenes y mensajes ocultos

La pintura y la historia… Los artistas de siglos pasados nos dejaron las mejores obras de arte.

Sin duda alguna, una de las más enigmáticas y fascinantes es La Gioconda o Mona Lisa de Leonardo Da Vinci. Sin embargo, en esta oportunidad la protagonista no será la del Museo de Louvre de París, sino la que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.

Conocida como la copia o la hermana de la Mona Lisa, es uno de los cuadros más importantes del mundo. Reposa desde hace años en el centro cultural madrileño y no fue hasta el 2012, que se comprobó la verdadera importancia de esta pintura.

Seguramente, infinidad de personas pasaron por su lado sin percatarse de que es toda una joya. Fue pintada por uno de los discípulos de Da Vinci y se cree que fue ejecutada justo en el momento en el que el pintor hacía su Mona Lisa. Es decir, el joven estudiante copió cada trazada, color y detalle.

Entonces, no, no es solo otra copia más del cuadro de Da Vinci. Expertos del museo español, descubrieron que su «Mona Lisa» es no solo la más antigua, sino la más fiel y mejor conservada de las existentes en el mundo.

Te interesa: Lo que ocultan algunos de los lugares más visitados del mundo

Detrás del barniz

El hallazgo fue publicado por la revista especializada The Art Newspaper. Explicaron que, durante una restauración, se redescubrió el fondo original que había permanecido oculto. Es en ese paisaje recuperado que ha saltado la sorpresa.

El fondo del cuadro era oscuro, pero luego de la restauración se confirmó que cuenta con el mismo paisaje que la Mona Lisa original.

El representante del Comité Nacional para la Valorización de Bienes Históricos, Culturales y Ambientales, Silvano Vinceti, puso en evidencia la existencia de imágenes y mensajes ocultos en esta obra.

No es la primera vez que Silvano hace uno de estos descubrimientos. En el 2010,  sorprendió al mundo entero revelando que la famosa imagen de Leonardo da Vinci oculta una letra «S» en su ojo izquierdo y una «L» en el derecho. También comprobó la existencia del número 72 bajo el puente del paisaje.

Una observación visual cuidadosa puede vislumbrar algunos signos ocultos”, afirmó el investigador.

Elementos invisibles

El equipo de investigadores se armó con utensilios para seguir recogiendo detalles de la pintura.

Algunos de los elementos encontrados no son vistos a simple vista. Según Vinceti, a la izquierda del paisaje, se visualiza un rostro humano que representaría a un musulmán.

Lleva un gorro magrebí, sus labios son gruesos y carnosos, a la manera semita y su barba es típicamente musulmana. Tiene todas las características de un morisco hispánico”, dijo Vinceti.

Los investigadores también descubrieron un castillo octogonal, típico de la orden de los templarios, y una iglesia.

Según la investigación, el cuadro también presenta unas inscripciones en el mismo lugar donde en la Mona Lisa de Leonardo aparece la palabra «che» (qué). En la obra, son un par de criptogramas escritos en castellano: «O fe tenéis» y «Casta non c’tnía».

Según el investigador, este detalle puede esconder “una crítica o protesta a la España de ese tiempo, que se distinguía por la persecución o la discriminación de los que no eran cristianos viejos”. 

En el período del Renacimiento, particularmente en la tradición toscana y florentina, el pensamiento iconográfico era un medio de comunicar las ideas filosóficas, religiosas e incluso políticas. En ese momento el tribunal de la Inquisición estaba en pleno auge y si un artista quería expresar una crítica, lo mejor era hacerlo con un lenguaje simbólico”, acotó Silvano Vinceti.

Autor desconocido… ¿o no?

Sumando todos estos elementos que tienen que ver con España, no es descabellado pensar que el pintor de la copia más famosa del mundo fue español.

Y más concretamente, se trataría del discípulo de Leonardo, Fernando Yáñez de la Almedina.

Vivió en Florencia y asimiló esa cultura y práctica artística del pensamiento, traducida en signos y símbolos que constituye una concepción del arte renacentista como medio para combinar la belleza y pensamiento”, mantuvo.

El historiador José Luis Espejo, coincide en que el joven pintor también tuvo que ser español. “Estoy convencido de que el autor de La Gioconda de Madrid solo puede ser español”, aseguró.

Es posible diferenciarlas

A pesar de su increíble semejanza, sí es posible diferenciar los dos cuadros, hasta para los que no somos expertos en arte.

Según Miguel Falomir, jefe del Departamento de Pintura Italiana del Renacimiento del Museo del Prado, solo hay dos elementos que sirven para diferenciar la copia del Prado del original que exhibe el Louvre.

En primer lugar, la diferente factura, en segundo lugar, las cejas, porque la Mona Lisa del Prado tiene y la de Leonardo da Vinci, no. El fondo oscuro también era diferenciador.

Así que, las copias no siempre son algo menos atractivo que ver, la Mona Lisa de Madrid es la prueba.

Comentarios de Facebook

You may also like...