La carta de Dios que escribió Einstein

Hoy en día quizás se hubiese viralizado en alguna red social…

Piénsalo. Una de las personas más importantes del mundo critica la religión. Y no hablamos de cualquiera, sino de una de las mentes más relevantes de toda la historia.

La carta de 1954 que Albert Einstein le escribió al filósofo religioso Erik Gutkind –autor de «Choose Life: The Biblical Call to Revolt» que al parecer, no le gustó mucho al científico- se conoce comúnmente como la «carta de Dios».

Einstein, de una manera cortés, cuestiona a fondo el concepto de religión y de Dios en general.

ón judía no adulterada es, como las demás religiones, una encarnación de la superstición primitiva. Además, los judíos son un grupo al que me alegra pertenecer y en cuya mentalidad me siento profundamente anclado, pero que para mí no tiene ningún tipo de dignidad distinta de la de otros pueblos. Según mi experiencia, de hecho, no son mejores que otros grupos humanos, aunque estén protegidos de los peores excesos gracias a una falta de poder. Por lo demás, no hay nada que me haga deducir que son los elegidos”.

La carta se considera «una de las declaraciones definitivas en el debate de religión contra ciencia», dijo Peter Klarnet, especialista principal en libros y manuscritos de la casa de subastas Christie’s, en un comunicado a CNN.

La palabra Dios no es más que para mí la expresión y el producto de la debilidad humana, la biblia es una colección de leyendas honorables, pero aún puramente primitivas, que sin embargo son bastante infantiles», escribió Einstein.

Walter Isaacson, autor de «Einstein», una biografía publicada en 2007, manifestó que no deberíamos pensar que esa carta es lo que el científico realmente pensaba de Dios. «Sus ideas cambiaban de una década a otra o incluso de un día a otro”, comentó Isaacson.

Sin embargo, para muchos estudiosos, la carta de Dios es la definición de lo que Einstein pensaba de la religión formal y de la idea de un ser supremo activo en la sociedad.

Fe, subasta y millones

Einstein fue un judío nacido en Alemania que perdió su fe religiosa a temprana edad y algunas veces se refirió a sí mismo como un agnóstico.

La carta de Dios no fue el único texto que hizo referencia a su fe, pero sí fue el más famoso.

Salió a la luz en 2008. Hasta entonces estuvo en posesión de los herederos de Gutkind. En la década de los 60, el documento entró al mundo de las grandes subastas y se vendió por más de 400 mil dólares en Londres.

No se supo información sobre el comprador. The Guardian dijo que Richard Dawkins, un biólogo evolutivo y ateo declarado, fue uno de los postores que perdió la puja.

Ha tenido varias subastas. En el 2012, hasta se vendió por eBay.

En diciembre del 2018, se subastó en Christie’s, en Nueva York. Se vendió nada más y nada menos que en la cantidad de US$ 2,9 millones, arrasando el precio previsto en la subasta que había sido entre 1 y 1,5 millones de dólares.

Tampoco es la primera carta de Einstein que es subastada.

En el 2016, una nota escrita a una estudiante de química italiana que había rehusado reunirse con él, alcanzó US$ 6.100.

Se vendió junto con otras cartas de Einstein, incluyendo una nota de 1928 que alcanzó US$ 103.000, en la que planteaba sus ideas para la tercera etapa de su teoría de la relatividad.

En el 2017, una nota en la que ofrecía consejos sobre cómo vivir feliz, se vendió en US$ 1,56 millones en Jerusalén.

Se trata de una sola frase que dice:

Una vida calmada y humilde traerá más felicidad que la búsqueda del éxito y la constante inquietud que viene con eso”.

No cabe duda de que los pensamientos de este famoso científico valen millones… literalmente.

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