En la tribu Kayan, los cuellos largos significan honor y prestigio

No es común ver a personas con el cuello más largo de lo normal, ¿cierto?

Pero en un pueblo de Tailandia, sí lo es. En ese lugar, existen las mujeres jirafa, quienes ganaron fama en revistas de turismo y documentales de NatGeo gracias a sus estilizados cuellos.

Estas mujeres pertenecen al grupo étnico Kayan. Según cuenta la historia, sus antepasados arribaron hacia la antigua Birmania, hoy conocida como Myanmar, hace 2000 años, desde el desierto de Gobi (Mongolia).

Más tarde, fueron desplazadas a hacia el estado de Kayah, al este del país, para luego huir debido a la guerra civil, entre los años 80 y 90, al norte de Tailandia.

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Pero seguro a estas alturas, quieres saber un poco más sobre su apariencia particular.

A las mujeres de la tribu, le colocan en sus cuellos una bobina de latón que pesa aproximadamente un kilogramo, cuando cumplen cinco años de edad.

Desde ese momento, hasta que llegan a los 12 años, le van agregando una bobina. Es por eso, que pueden llegar a tener un collar hasta de 10 kilos.

En cuanto son adultas, se van agregando la mayor cantidad de aros posibles en el espacio entre la barbilla y los hombros.

Al iniciar esta práctica, las mujeres jirafas no pueden desprenderse de sus anillos más nunca. No se quitan los anillos ni para bañarse, ni para dormir… Es decir, se convierten en parte de su cuerpo.

Cuando llega el momento de colocarle el primer anillo a una niña, se hace una gran fiesta llamada “ceremonia de iniciación”. Los miembros de la tribu visten sus mejores galas.

La niña de cinco años es la protagonista de la fiesta. Las que todavía no van a usarlos, juegan entre ellas a estirarse el cuello.

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En cinconoticias destacan que la explicación médica para esta modificación del cuerpo humano es que con el peso, se produce una deformación de la columna y se deteriora la musculatura que se encuentra entre la garganta y los hombros.

Entonces, se ocurre un hundimiento y el cuello se estira.

Alrededor de estas mujeres existen algunos mitos para nada ciertos, pero que todavía hay personas que sí creen en ellos.

Como por ejemplo el que dice que los anillos en su cuello sirven para protegerse de ataques de tigres. También se comenta que los collares evitaban que fueran esclavizadas por asaltantes birmanos, ya que el gran peso de sus adornos, les impedía realizar tareas pesadas, lo que reduce su valor como mano de obra.

Quizás el cuento más creíble es que lo hacen para verse como un dragón, una figura importante en su cultura y que las protege de los peligros de las montañas y de las enfermedades.

En la tribu, mientras el cuello sea más largo, mayor es el atractivo. Aparte de resaltar su belleza, llevarlo es signo de que la mujer viene de una familia rica.

La revista National Geografic de 1979, mostró una radiografía de una mujer kayan en la que se apreciaba que los collares no aumentaban la separación de las vértebras del cuello, sino que oprimía hacia abajo la clavícula y la cavidad de las costillas, creando de esa manera el efecto del cuello estirado.

En un oportunidad, se hizo famosa la imagen de una mujer que llegó a ponerse 27 collares, los que le estiraban el cuello unos 25 centímetros.

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La revista de turismo y fotografía Arturo Bullard publicó en el 2016, que muchas madres obligan a sus hijas a “seguir la tradición”, no por creencia, sino por asegurarles un futuro económico.

Miles de visitantes que llegan a la aldea de Karen Padaung, pagan cientos de dólares para ver a las mujeres jirafas.

Lamentablemente, el turismo es su única fuente de ingreso.

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