El claroscuro marcó la vida y obra de Rembrandt

Los pintores son seres que generalmente, utilizan sus obras para reflejar sus sentimientos y anécdotas.

Si hay uno que define exactamente a lo que nos referimos ese es Rembrandt, quien hizo el claroscuro su técnica predilecta, pero además, de esa misma tonalidad estuvo teñida su propia vida.

A este artista se le conoció como uno de los grandes maestros barrocos de la pintura y el grabado. Y no era para menos, solo basta con echarle un vistazo a sus creaciones más importantes para dar fe del talento espectacular del que gozaba.

Rembrandt van Rijn nació en la localidad holandesa de Leiden, el 15 de julio de 1606. Siempre tuvo una vida sin privaciones económicas, pues su familia tenía una posición acomodada dentro de la sociedad de la época. No obstante, quiso marcar su propio camino y optó por lo que más le atraía: la pintura.

Tomó unos cursos en la Universidad de Leiden y muy pronto, abrió su propio taller en sociedad con su colega, Jan Lievens. Para mediados de 1625, el talento de Rembrandt ya era muy conocido y solicitado en los Países Bajos.

Fue una etapa caracterizada por la transición del autor, debido a que en sus inicios sentía predilección por los colores brillantes y alegres. Posteriormente, el holandés da un salto hacia el uso del claroscuro, el drama y la gran influencia barroca en sus cuadros.

Cuando llega 1630, ya esa técnica se convierte en su máxima forma de plasmar su arte. Todos son capaces ya de reconocer cuando una pintura corresponde a Rembrandt: un precioso juego de luces, sombras, profundidad y dramatismo. El artista alcanzó la cima de la popularidad.

Reflejo de sí mismo

Rembrandt, al igual que otros destacados pintores, también se decantó por crear autorretratos, en los que no solo supo mostrarse a sí mismo físicamente, sino que muchos críticos lo vieron como una manera de expresar lo que sentía en cada momento.

Lo que sí es cierto es que fue capaz de pintarse en su etapa juvenil, hasta los estragos causados por la vejez, la ruina y la soledad.

Su vida estuvo signada por la felicidad, pero también por la tristeza, el pesar y la melancolía.

Para 1630, el artista se mudó a Ámsterdam, ciudad donde conoció a su primer amor, Saskia, quien era hija de su socio Hendrick van Uylenburgh.

Rembrandt se sentía en el paraíso porque todo marchaba bien: tenía solvencia económica y prestigio gracias a las ventas de sus pinturas y al mismo tiempo, disfrutaba de la compañía de su esposa.

No podía pedir nada más… pero el destino suele ser cruel y la desgracia rápidamente apareció en su puerta.

En 1642, Saskia falleció repentinamente y con ese suceso, vinieron los problemas financieros del autor, quien debido a esos aprietos tuvo que vender su casa y preciadas colecciones de arte. Rembrandt debía criar a su hijo Titus en medio de tantas fatalidades.

No obstante, apareció en su camino quien sería su compañera hasta su fallecimiento, Hendrickje Stoffels, con quien nunca se casó con el fin de mantener la herencia de su difunta esposa.

Lamentablemente, el holandés murió el 4 de octubre de 1669 completamente solo y sin muchos bienes de valor.

Obras significativas

No hay muchos registros de citas de Rembrandt, pero hay una que explica claramente lo que él quería lograr como pintor:

Alcanzar el movimiento más grande y más natural”, escribió en una carta a un amigo cercano.

Y así fue, porque el holandés se convirtió en una referencia visual dentro del arte barroco, la iconografía, los grabados y por mostrar parte de sus tragedias en sus obras.

Especialistas calculan que el legado de Rembrandt consta de unas 300 pinturas, 400 grabados y unos dos mil dibujos.

Su ingenio era infinito y así, podemos ver cuadros en los que aparecen su esposa Saskia, su hijo Titus y su compañera Hendrickje, en ambientes bíblicos, históricos o mitológicos. Esos temas, sin duda, eran sus predilectos.

Estas fueron sus pinturas más conocidas:

Betsabé con la carta de David (1654)

La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (1632)

La novia judía (1666)

Aristóteles contemplando el busto de Homero (1653)

La tormenta en el mar de Galilea (1633)

Los síndicos de los pañeros (1662)

Rembrandt es referencia obligada del estilo barroco en la pintura, su arte quedará perenne y servirá de guía para los nuevos talentos. Crear con pasión siempre fue su intención.

Comentarios de Facebook

You may also like...