Basquiat convirtió el graffiti en arte a nivel mundial

Janis Joplin, Jimi Hendrix, Kurt Cobain, Jim Morrison… son algunos de los famosos que, debido al consumo de las drogas y a los problemas personales, murieron a los 27 años.

En ese nada prestigioso club de los 27, también está Jean-Michel Basquiat.

Pintor, artista, poeta, músico, dibujante, neoyorquino, moreno y de aspecto bohemio. Sus óleos son inconfundibles. Colores, garabatos, pinceladas, rostros y formas de estilo medieval.

Su obra abarca un breve período de siete años. Aún así, fue considerado el Van Gogh estadounidense. Su arte se basa en tres elementos atractivos: una historia personal dramática, talento e ideas diferentes.

Nació el 22 de diciembre de 1960 y creció en una familia desgarrada. Sus padres se divorciaron y tuvo que cambiar muchas veces de escuela.

En su adolescencia y luego de varias expulsiones académicas, entró en contacto con la cultura de su ciudad, muy relacionada con las drogas y el arte callejero.

En los 70, junto con su amigo Al Díaz, se introdujo en el mundo del graffiti. Pintaban en los vagones del metro y en los barrios donde predominaban las galerías.

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A finales de esa década, dejó la escuela, abandonó su casa y comenzó a vivir en las calles. Los edificios deshabitados se convirtieron en su hogar. Él y sus amigos, sobrevivían con la venta de postales y camisetas que él mismo decoraba.

Junto a Díaz, crearon SAMO (las siglas de same old shit). Pero lo cierto es que su mierda, no era lo de siempre.

Sus graffitis y escritos tenían mucha carga poética y filosófica, pero sobre todo satírica.

The Village Voice fue uno de los primeros en interesarse en este street art. El artículo sobre los escritos de SAMO en cada esquina de la ciudad, fue un indicio de que estaban haciendo las cosas bien.

Es una gran historia de éxito que también viene junto con mucha tragedia con la que la gente puede relacionarse. Es lo que buscamos ver en nuestros artistas, nuestros Kurt Cobain y Janis Joplin», señaló Franklin Sirmans, director del Museo de Arte Pérez de Miami, experto en Basquiat, en declaraciones al New York Times.

De vagabundo a pintor

A partir de 1980 y todavía viviendo en las calles, empezó a dedicarse solo a la pintura.

La verdad es que Basquiat poseía una cualidad intelectual y artística muy especial. ¿Su característica principal? El expresionismo abstracto.

Su arte es una mezcla de Pollock,  Franz Kline, Willem de Kooning y  Cy Twombly. A todo esto, añadió sus raíces haitianas y puertorriqueñas, legado de sus padres.

Para muchos, sus graffitis adquirieron una cualidad plástica y expresiva bastante adelantada a la época.

Su primera exposición artística fue en Times Square Show. Un almacén abandonado en el Bronx sirvió de espacio para presentar el arte alternativo. De cierta manera, fue la primera vez que la expresión graffitera dejó de ser vista exclusivamente como una manifestación marginal.

La crítica calificó a la exposición como una muestra rebelde, irreverente y hasta de mal gusto… Pero a partir de entonces, los artistas de graffitis tuvieron el reconocimiento que merecían.

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Algunas galerías del Soho, como el White Columns y Fashion Moda, cedieron algunos espacios para que los graffiteros colgaran eventualmente sus piezas.

La vida le sonrió a Basquiat. Sus cuadros comenzaron a venderse por precios de más US$10.000. Sus exposiciones artísticas se vieron por toda la ciudad, luego a nivel nacional y pronto, en otros países.

La fama vino acompañada de mucha cocaína y además, de amigos famosos como el también artista, Andy Warhol. Ambos tuvieron una larga amistad y colaboración profesional.

En pocos años, pasó de vender dibujos en las calles de Nueva York, a tener una exposición individual en la galería Annina Nosei de Nueva York, donde ganó 250.000 dólares.

En el año 81, pareció un artículo sobre Jean-Michel en la revista más importante de arte para la época: The Radian Child.

Cabe destacar que, por esta época, también comenzó a explotar su pasión por la música. Se convirtió  en productor de música rap y DJ en los clubes de Manhattan. Sus músicos favoritos eran Miles Davis, Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Billie Holiday, que aparecieron en algunos cuadros.

Las exposiciones individuales se hicieron rutina para él. En 1984, Warhol le presentó al galerista suizo Bruno Bischofberger, quien dio a conocer su obra en Europa. Desde este año, los más cercanos a Basquiat mostraron preocupación por sus adicciones.

El 10 de febrero de 1985, hizo historia al convertirse en el primer negro en aparecer en la portada de la revista dominical de The New York Times.

Adicción fatal

A mediados de los 80, una rubia cantante llamada Madonna, fue uno de los grandes amores de Banquiat.

Él no dejaba de usar heroína. Era un hombre asombroso y profundamente talentoso, lo amé. Cuando rompí con él, me hizo devolverle las pinturas que me dio y luego las pintó de negro”, contó la artista en el 2015.

La muerte de su gran amigo Warhol en 1987, lo dejó devastado.

Se fue un tiempo a Hawaii para librarse de las drogas, pero no le resultó. En cuanto regresó a Nueva York, el 12 de agosto de 1988, tuvo una sobredosis de heroína y murió.

En siete años se convirtió en el artista visual negro más exitoso de la historia.

El valor de su obra se ha triplicado desde entonces…

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